La Brigada para Leer en Libertad y la Sección 9 Democrática SNTE-CNTE
INVITAN
2º Ciclo de Conferencias y presentaciones
“Reconstruir la historia de la vida y lucha de los movimientos
armados de Independencia y Revolución”
Fecha
Evento
Participan
3 septiembre
Presentación del libro: “Ernesto Guevara también conocido como el Che”
Paco Ignacio Taibo II
15 sept./5 pm.
Concierto de Gala de música mexicana, Grito y verbena popular
Orquesta del Instituto de la Juventud
17 septiembre
Conferencia: “La lucha contra los gringos: 1847”
Belarmino Fernández
24 septiembre
Mesa Redonda: “Los nuevos libros de Historia de la RIEB”
Alberto Sánchez, Enrique Ávila, José Pantoja
29 septiembre
Presentación de la Revista “La Nigüa” y fondo editorial
Roberto León, Gilberto Giles, J. Manuel Bonilla
1º octubre
Conferencia: “Testimonios sobre el Movimiento del 68”
Humberto Musacchio
8 octubre
Conferencia – homenaje: “La integridad ética del Che”
Alberto Hijar / Dueto Revolución
15 octubre
Conferencia: “La insurgencia sindical contra el charrismo”
Francisco Pérez Arce
22 octubre
Mesa redonda: “El papel de la derecha en la educación”
Iris Ariana Vázquez, Edgar González Ruiz
29 octubre
Conferencia: “Un corresponsal en la guerra del narco”
Víctor Ronquillo
12 noviembre
Presentación del libro: “La División del Norte”
Pedro Salmerón Sanguinés
19 noviembre
Presentación del libro: “Viva Villa cabrones”
Pablo Moctezuma Barragán
25 noviembre
Monologo: “No, no acepto” por el Día Internacional vs violencia a las mujeres
Mercedes Hernández
26 noviembre
Conferencia: “Los herederos de Zapata”
Armando Bartra
10 diciembre
Conferencia: “Historia de la guerrilla en México”
Fritz Glockner
Los eventos serán a las 19:30 hrs en Belisario Domínguez 32, Col. Centro
¡UNIDOS Y ORGANIZADOS, VENCEREMOS!
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domingo, 5 de septiembre de 2010
CNTE movilización contra cierre de turnos y fusión de grupos
Maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) anunciaron que a partir de la próxima semana iniciarán movilizaciones en la ciudad de México, en protesta por el cierre de turnos vespertinos en primarias y secundarias del Distrito Federal, y contra la compactación de grupos, al denunciar que en el presente ciclo escolar las autoridades educativas quieren iniciar un “proceso de cierre de escuelas, que podría generalizarse en todo el país”.
En asamblea general, representantes de 30 secundarias generales del Distrito Federal denunciaron que en el presente ciclo escolar, iniciado el pasado 23 de agosto, se “obligó a la compactación de grupos con un mínimo de 25 alumnos en turnos matutinos, y de 15 en vespertinos. Esto propició que se fusionaran grupos. Ahora tenemos salones hasta con 45 adolescentes, lo que hace inviable la práctica pedagógica”.
Profesores de la sección 10 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, que agrupa a más de 50 mil docentes de secundarias generales, técnicas y telesecundarias en la capital del país, señalaron que realizarán una jornada informativa, escuela por escuela, para “dar a conocer el problema en las 16 delegaciones y contabilizar cuántos grupos se han compactado, y cuántos turnos vespertinos pueden desaparecer”.
Víctor Manuel Equihua, integrante de esa agrupación magisterial en el DF, señaló que “hay claros acercamientos entre las secciones 9, 10 y 11 del SNTE para integrar un frente de lucha. El primer acuerdo es presentar los resolutivos de la asamblea y contar con apoyo solidario para las movilizaciones programadas para este miércoles y viernes”.
José González Figueroa, líder histórico de la CNTE, destacó que la convocatoria es para asistir el próximo 8 de septiembre a las oficinas de la Dirección General de Operación de Servicios Educativos de la Secretaría de Educación Pública, en la calle de Izazaga, en el centro histórico, para “demandar una respuesta al pliego petitorio entregado a las autoridades de la Administración Federal de Servicios Educativos del Distrito Federal (AFSEDF), que encabeza Luis Ignacio Sánchez”.
Agregó que se acordó una movilización para el 10 de septiembre a las oficinas de la Dirección General de Administración para exigir un acuerdo para que no se cierren más turnos.
En asamblea general, representantes de 30 secundarias generales del Distrito Federal denunciaron que en el presente ciclo escolar, iniciado el pasado 23 de agosto, se “obligó a la compactación de grupos con un mínimo de 25 alumnos en turnos matutinos, y de 15 en vespertinos. Esto propició que se fusionaran grupos. Ahora tenemos salones hasta con 45 adolescentes, lo que hace inviable la práctica pedagógica”.
Profesores de la sección 10 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, que agrupa a más de 50 mil docentes de secundarias generales, técnicas y telesecundarias en la capital del país, señalaron que realizarán una jornada informativa, escuela por escuela, para “dar a conocer el problema en las 16 delegaciones y contabilizar cuántos grupos se han compactado, y cuántos turnos vespertinos pueden desaparecer”.
Víctor Manuel Equihua, integrante de esa agrupación magisterial en el DF, señaló que “hay claros acercamientos entre las secciones 9, 10 y 11 del SNTE para integrar un frente de lucha. El primer acuerdo es presentar los resolutivos de la asamblea y contar con apoyo solidario para las movilizaciones programadas para este miércoles y viernes”.
José González Figueroa, líder histórico de la CNTE, destacó que la convocatoria es para asistir el próximo 8 de septiembre a las oficinas de la Dirección General de Operación de Servicios Educativos de la Secretaría de Educación Pública, en la calle de Izazaga, en el centro histórico, para “demandar una respuesta al pliego petitorio entregado a las autoridades de la Administración Federal de Servicios Educativos del Distrito Federal (AFSEDF), que encabeza Luis Ignacio Sánchez”.
Agregó que se acordó una movilización para el 10 de septiembre a las oficinas de la Dirección General de Administración para exigir un acuerdo para que no se cierren más turnos.
Regresivo, medir la velocidad de lectura en escuelas: especialistas
Laura Poy Solano
Periódico La Jornada
Domingo 5 de septiembre de 2010, p. 33
Contabilizar el número de palabras leídas en un minuto por un alumno de primaria y secundaria como una de las principales estrategias para promover la lectura y su comprensión, “es la forma más eficaz de acabar con el placer de leer”, aseguraron pedagogos y especialistas en políticas educativas de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) y la Benemérita Escuela Nacional de Maestros (BENM).
Luego que el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Alonso Lujambio, dio a conocer el pasado 27 de agosto los Estándares Nacionales de Habilidad Lectora, que establecen el número de palabras que un estudiante de educación básica deberá leer por minuto, los expertos destacaron que no sólo es una medida “absurda y regresiva, ya que desde los años 60 del siglo pasado se abandonó su práctica. En los hechos, es una verdadera vacuna para no leer”.
Estrategia de la SEP
Los estándares, que se deberán aplicar en todo el país con el apoyo de los padres de familia, establecen que en el primer grado de primaria un alumno debe leer de 35 a 59 palabras por minuto; en segundo año de 60 a 84; en tercero de 85 a 99; en cuarto de 100 a 114; en quinto de 115 a 124; y en sexto de primaria de 125 a 134 palabras.
En secundaria, los alumnos de primer grado tendrán que leer un promedio de 135 a 144; en segundo de 145 a 154; y en tercer grado de 155 a 160 palabras por minuto.
Lucía Rivera Ferreiro, catedrática de la UPN y experta en políticas educativas, señaló que además de ser una “medida absurda y costosa, está orientada en la lógica de la evaluación. Se crea un estándar, es decir, una norma en la que se les dice a los padres que leer bien depende del número de palabras que puedan hacerlo por minuto sus hijos. Propuesta que, además de errónea, no resuelve en nada los graves problemas de lectura y escritura del español en educación básica”.
Es una acción, indicó, que “no se justifica desde ninguna perspectiva. No hay un sustento pedagógico ni de efectividad educativa. Desde hace décadas sabemos, por especialistas en la enseñanza del español, que comprender lo que se lee no pasa por la cantidad de palabras que uno pueda leer por minuto. Leer y comprender lo que dice un texto no es un proceso que se pueda sujetar a un entrenamiento mecánico, como pretende la SEP con sus estándares”.
Juan Manuel Rendón, profesor de posgrado de la BENM, especialista en pedagogía y enseñanza del español, destacó que este tipo de propuestas “viene desde los años 60, pero con las reformas a la educación básica se fueron abandonando, porque el mismo concepto de lectura evolucionó. Hoy sabemos que se trata más de una construcción de significados que de un simple acto de memorización de lo que dice el texto”.
Cuando una persona lee, aseguró, inicia un proceso en el que intervienen sus saberes previos, su capacidad de comprensión lectora, pero también de interactuar con el texto. “Es una construcción de significados, pero al poner el énfasis en la velocidad de lectura, no sólo se cae en un retroceso, si no en una concepción antipedagógica de acuerdo con una visión moderna de la enseñanza del español”.
Rápido, sinónimo de bien
Darle prioridad a la velocidad, “es creer en un concepto de lectura como una simple decodificación, cuando lo que importa es que el lector, a partir de sus conocimientos previos sea capaz de construir nuevos significados. Por eso decimos que la lectura nos transforma. No se trata sólo de recuperar con la memoria lo que se dijo en un texto, si no de interpretarlo, y esto tiene poco o nada que ver con la velocidad con que lees un determinado número de palabras”.
Graciela Gutiérrez, catedrática de la BENM con 30 años de experiencia en la enseñanza de la materia de español, destacó que la lectura “es un proceso de transacción. No sólo importa lo que dice el texto, si no su interpretación; pero si no hay un disfrute, una conexión con lo que leemos, no hay un ejercicio pleno de la lectura”.
Es absurdo, indicó, que se aplique un programa para incentivar la lectura en el que se exige a los familiares medir cuántas palabras lee un niño por minuto.
“Se crea la falsa idea de que si leen rápido, se lee bien, lo que resulta lamentable. La tarea de la escuela no es mecanizar la lectura, si no formar y hacer de los niños lectores para toda la vida”
Periódico La Jornada
Domingo 5 de septiembre de 2010, p. 33
Contabilizar el número de palabras leídas en un minuto por un alumno de primaria y secundaria como una de las principales estrategias para promover la lectura y su comprensión, “es la forma más eficaz de acabar con el placer de leer”, aseguraron pedagogos y especialistas en políticas educativas de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) y la Benemérita Escuela Nacional de Maestros (BENM).
Luego que el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Alonso Lujambio, dio a conocer el pasado 27 de agosto los Estándares Nacionales de Habilidad Lectora, que establecen el número de palabras que un estudiante de educación básica deberá leer por minuto, los expertos destacaron que no sólo es una medida “absurda y regresiva, ya que desde los años 60 del siglo pasado se abandonó su práctica. En los hechos, es una verdadera vacuna para no leer”.
Estrategia de la SEP
Los estándares, que se deberán aplicar en todo el país con el apoyo de los padres de familia, establecen que en el primer grado de primaria un alumno debe leer de 35 a 59 palabras por minuto; en segundo año de 60 a 84; en tercero de 85 a 99; en cuarto de 100 a 114; en quinto de 115 a 124; y en sexto de primaria de 125 a 134 palabras.
En secundaria, los alumnos de primer grado tendrán que leer un promedio de 135 a 144; en segundo de 145 a 154; y en tercer grado de 155 a 160 palabras por minuto.
Lucía Rivera Ferreiro, catedrática de la UPN y experta en políticas educativas, señaló que además de ser una “medida absurda y costosa, está orientada en la lógica de la evaluación. Se crea un estándar, es decir, una norma en la que se les dice a los padres que leer bien depende del número de palabras que puedan hacerlo por minuto sus hijos. Propuesta que, además de errónea, no resuelve en nada los graves problemas de lectura y escritura del español en educación básica”.
Es una acción, indicó, que “no se justifica desde ninguna perspectiva. No hay un sustento pedagógico ni de efectividad educativa. Desde hace décadas sabemos, por especialistas en la enseñanza del español, que comprender lo que se lee no pasa por la cantidad de palabras que uno pueda leer por minuto. Leer y comprender lo que dice un texto no es un proceso que se pueda sujetar a un entrenamiento mecánico, como pretende la SEP con sus estándares”.
Juan Manuel Rendón, profesor de posgrado de la BENM, especialista en pedagogía y enseñanza del español, destacó que este tipo de propuestas “viene desde los años 60, pero con las reformas a la educación básica se fueron abandonando, porque el mismo concepto de lectura evolucionó. Hoy sabemos que se trata más de una construcción de significados que de un simple acto de memorización de lo que dice el texto”.
Cuando una persona lee, aseguró, inicia un proceso en el que intervienen sus saberes previos, su capacidad de comprensión lectora, pero también de interactuar con el texto. “Es una construcción de significados, pero al poner el énfasis en la velocidad de lectura, no sólo se cae en un retroceso, si no en una concepción antipedagógica de acuerdo con una visión moderna de la enseñanza del español”.
Rápido, sinónimo de bien
Darle prioridad a la velocidad, “es creer en un concepto de lectura como una simple decodificación, cuando lo que importa es que el lector, a partir de sus conocimientos previos sea capaz de construir nuevos significados. Por eso decimos que la lectura nos transforma. No se trata sólo de recuperar con la memoria lo que se dijo en un texto, si no de interpretarlo, y esto tiene poco o nada que ver con la velocidad con que lees un determinado número de palabras”.
Graciela Gutiérrez, catedrática de la BENM con 30 años de experiencia en la enseñanza de la materia de español, destacó que la lectura “es un proceso de transacción. No sólo importa lo que dice el texto, si no su interpretación; pero si no hay un disfrute, una conexión con lo que leemos, no hay un ejercicio pleno de la lectura”.
Es absurdo, indicó, que se aplique un programa para incentivar la lectura en el que se exige a los familiares medir cuántas palabras lee un niño por minuto.
“Se crea la falsa idea de que si leen rápido, se lee bien, lo que resulta lamentable. La tarea de la escuela no es mecanizar la lectura, si no formar y hacer de los niños lectores para toda la vida”
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